Cuando trabajas desde casa, el mayor reto al apagar el ordenador es señalar al cuerpo que la jornada laboral ha terminado. Reservar diez minutos con tres gestos sensoriales concretos crea una frontera clara sin pantallas.
1. Abre el espacio con madera de Palo Santo sobre cerámica
Enciende la punta de un palo de madera de Palo Santo durante unos segundos, sopla la llama y deposítalo sobre un soporte cerámico con borde ancho para que el humo aromático dure apenas un par de minutos.
2. Un toque de cuenco de latón y una taza sin teína
Hacer sonar un cuenco tibetano de latón sobre su cojín mientras infusionas 50 g de mezcla herbal de manzanilla, lavanda y menta convierte el cierre de la tarde en un hábito sencillo y repetible.